-¿Una…? -Murmuro, alzando la ceja y mirando a la chica con una fulminante mirada. Guardo silencio. Si no fuera porque era una clienta, la echaba de allí a patadas. ¡Confundirme a mi con una fulana! Aunque… con esta ropa… tampoco es de extrañar… Suspiro, mientras le preparo un chupito de tequila y se lo dejo al lado. Miro al viejo que le había intentado sobar el culo.
-Disculpe, señor. Pero ya sabe las normas del Night Club. Si quiere tocar algo, se va a allí. -Señalo la puerta que lleva a las habitaciones. -O si no, llamaré a seguridad.
Me dirijo a la otra punta de la barra y sirvo un whisky de malta, mientras cojo un teléfono móvil. Se lo llevo a la chica y lo dejo sobre la barra. Le dedico una sonrisa y vuelvo hacia otro lado, para servirle otra bebida a un hombre pasado de copas.
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