Nébiros
sábado, 6 de septiembre de 2008

Como todos los dias, sin excepción alguna, me dispuse a entrar a mi club favorito a tomarme un delicioso helado de fresa y nata. La semana había sido dura tanto cazando como ejerciendo de abogado, no había salido nada mal, pero siemplemente estaba más solicitado de lo normal.

Una mano vestida de cuero oscuro se posó en el tirador de la tienda, atrayendo la puerta para sí. Mi alta figura cruzó el umbral de la puerta mientras el viento agitaba mi gabardina de cuero, de manera siniestra y mi pelo revuelto por el aire volvió a su posición original.

-Camarera (Alena) un helado de fresa, como siempre- dije saludándola con la mano abierta y esbozando una media sonrisa algo forzada- en la mesa del fondo- indiqué con el dedo índice la posición de la mesa mientras me dirigía a ella con parsimonia.

Una vez me senté hice que la luz de a mi lado se apagase con una simple mirada, para quedarme entre sombras, y posé mis piernas en la ancha mesa, dejando un hueco para el helado.

Mis ojos, endiabladamente claros, escrutaron el fondo de el club, encontrándose con personas un tanto sospechosas, y a la vez interesantes, aunque no parecían una amenaza. Me relajé y y expulsé una bocanada de aire prolongada.

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3:52:00 p. m.
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septiembre 2008