[Calle de la zona vieja de Praga // Disponible para encuentros]
Puesto que ya era de noche y por fin se había terminado mi incansable día de clases, podía al fin descansar un poco.
Me encontraba en medio de una solitaria calle de la zona vieja de la ciudad; era de noche claro, y me encantaba pasear bajo la luna sin rumbo fijo. Tras varios minutos de perderme en mi mente evadiéndome del mundo, decidí pararme en una especie de parque a practicar un poco con mis conjuros; teniendo en cuenta lo tarde que era, podía suponerse fácilmente que por allí no pasaría nadie, y en todo caso, si era un humano corriente, con mis sentidos en alerta, podría escucharlo sin problemas y adelantarme a sus movimientos.
Me senté sobre la hierba y saqué de mi mochila/bolso unas cuentas hierbas guardadas en bolsitas de piel. Las coloqué en la orden correcta, tal y como me habían enseñado de cría y comencé a recitar, de memoria, el conjuro que tanto me había costado aprender hace años, pero que ahora me resultaba tan sencillo como mi propio nombre.
Poco rato después había terminado, sin contratiempos ni mirones por lo que recogí todo, inclusive la gargantilla que había conjurado y me levanté para seguir mi camino en paz.
Etiquetas: Xiana