Monika Dusek
sábado, 6 de septiembre de 2008

Agencia Publicidad - Calles de Praga - All GuyZ

Salí de la agencia esqueada. Dvorák era un cliente demasiado insistente en un concepto que en Publicidad resultaba ya anticuado. ¿Para anunciar neumáticos eran necesarias mujeres en bikini? Ya me veía yo al día siguiente llamando a modelos, todo por ese estúpido arrogante que no paraba de mirarme las tetas. Encima de que se me habían acumulado el resto de proyectos, y no había tenido más remedio que quedarme a hacer horas extra.

Me encaminé hacia el coche con paso firme y lo abrí con solo mover la mano. No necesitaba siquiera llave para abrirlo, los seguros saltaron de inmediato, y me metí en su interior. Para arrancar si que necesitaba de llave, y con un nuevo movimiento las llaves salieron de mi bolso y fueron a parar a mi mano. Sonreí de lado y encendí el motor.

Era ya tarde, por lo que la poca gente que se veía por Praga era aquella que salía a divertirse. Pasé por delante del All GuyZ, club al que tenía pensado ir muy pronto. Necesitaba una noche para mi.

Una fugaz idea se pasó por mi cabeza. ¿Por qué no ahora? Aceleré hasta el primer sitio libre que vi, y aparqué con destreza en un tiempo más o menos razonable. Salí del coche y caminé a grandes zancadas hasta la entrada del local. Nada más traspasar el umbral me vi envuelta en una atmósfera cargada de hormonas. Hombres y mujeres vitoreaban a los chicos que se movían junto a la barra.

Encontré una mesa solitaria al final de aquella pasarela, y aunque había copas que indicaban que quizás estuviese ocupada, me encaminé hasta ella y me senté al tiempo que me deshacía del abrigo.

- Tráeme un mojito, guapo - le dije a uno de los camareros que vestía únicamente bóxer y pajarita. - Con pajita, no quiero tragarme las hierbas... Gracias - añadí sonriendo ampliamente al chico mientras me acomodaba.

El chico que en ese momento se restregaba sobre la barra la abandonó, luciendo palmito, y el grupo de mujeres que había a mi lado pidió otro tío más. Poco después de que tuviera mi copa salió el siguiente [Donovan] y me mordí el labio inferior mientras le observaba acercarse. Mis ojos recorrieron su cuerpo no una, sino varias veces, cuando se deshizo de la chaqueta. Dí un sorbo a mi mojito a través de la pajita y me mojé los labios sin dejar de mirarle. A diferencia de las histéricas de mi izquierda, yo permanecía cómodamente sentada, con las piernas cruzadas y con la boca cerrada (salvo cuando bebía de la copa). Lo que si hice fue sonreírle varias a veces a aquel chico cuando nuestras miradas se cruzaban, y disfrutaba a través de mis gafas de aquella vista.

Etiquetas:


8:10:00 p. m.
1 comentarios



septiembre 2008