|Penúltima planta del rascacielos (con Mila)|
Música: The 13th essence
Judas se rió, aunque no pretendiendo enfurecer más a
Mila. La joven se zafó de él enseguida, pero el Señor
Vandernott era un ¿hombre? muy persistente.
- Ahí reside el error, soy Ruso, no Checo -levantó una ceja y se acercó peligrosamente a
Mila- Y es imposible que ese de ahí fuese su acompañante, porque no es la típica mujer que se arrima a un viejo verde por dinero. ¿Verdad?
Con cuidado y con disimulo acercó una mano a la de
Mila. En un rápido movimiento tomó su suave mano con la suya, áspera y grande, a la vez que inclinaba ligeramente el cuerpo y la cabeza a modo de reverencia.
- De todas formas tiene razón. He sido un mal educado, ¿me disculpa concediéndome este baile?
Judas no levantó la cabeza, al acercarse a
Mila había notado un olor peculiarmente agrio que se clavó en su cerebro disparando las alarmas. En esa sala había un hombre lobo, sin duda. Debía estar atento, pero por ahora, si aquel licántropo era suficientemente inteligente, no le atacaría entre tanta gente. El vampiro por fin levantó la cabeza y sonrió a
Mila ampliamente, pero sin mostrar sus colmillos.
- ¿Qué dice? Solo un baile, y si no le gusta no la molestaré en lo que quede de noche, es más, me iré por esa puerta y no volverá a verme más.
Mientras decía esas palabras acariciaba la palma de la mano de
Mila con el pulgar con un ritmo hipnótico.
Etiquetas: Judas Mijail Vandernott