Tenía que admitir que se movía muy pero que muy bien. Entonces reparó en mi, debía de sorprenderle que no fuese como una histérica más porque sus movimientos fueron dudosos el tiempo que clavó en mi su mirada. Pero enseguida recuperó el ritmo y siguió moviéndose tal como antes.
Algo debía de haberle puesto nervioso, pues sus movimientos pasaron a ser más violentos, pero igualmente de sensuales. Me sorprendí a mi misma poniéndome de pie, dejando mi copa en la mesa, y comenzar a urgar en mi bolso. Saqué un par de billetes de mi cartera y me acerqué a la pasarela con una sonrisa de medio lado. Aproveché que el chico se deshacía de los pantalones para poner los billetes en su bóxer. Me mordí el labio al tiempo que fijaba mis ojos en los suyos, y volví a mi sitio, adoptando la misma postura que antes.Etiquetas: Monika Dusek