Janina Svarolska
domingo, 7 de septiembre de 2008

[[Bufete de abogados-Calles de Praga-All Guy Z]]


El dia de hoy juraría que debía de haber sido el más largo de mi vida. El trabajo había sido horriblemente aburrido, solamente un caso acerca de una mujer ricachona que quiere llevarse todos los beneficios del divorcio, era peor que los accidentes de tráfico. Además de esto, mi ordenador tubo que ser llevado a reparar, en la tintoreria dijeron que mi traje tardaría unos días más, y para colmo hoy hace 7 años de muerte de mi padre. De acuerdo, mi padre no era el ser más extraordinario de el mundo, y eso lo demostraba la enorme cicatriz que cruzaba mi espalda, pero al fin y al cabo era mi padre.

A la salida del trabajo, con un humor de perros, y eso que se acercaba la luna nueva, fase en la que mi humor era, normalmente, bastante más relajado de lo que parecia ser hoy, decidí hacer una visita a los restos de mi difunto padre.

Para colmar el vaso, en una de mis brillantes ideas habia decidido no traerme el coche...Bueno, esta bien, caminaré.

Las calles eran estrechas y oscuras, no se veia ni un alma, y el sonido de mis botas de aguja era lo unico que se escuchaba...La falda por encima de la rodilla se ajustaba a la perfeccion a mis movimientos y la blusa negra dejaba ver bastante debido a los dos botones superiores desabrochados. El pelo me caia con delicados bucles hasta la espalda.

Segui caminando pasando ante pubs abarrotados, pero el alcohol me tentó, la visita al cementerio podría esperar.

Entré en el Night Club notando como los babosos me miraban al pasar, un streaper (Donovan) estaba restregandose por la barra del local, puse los ojos en blanco, ese no era mi estilo...Me acerqué a la barra, por la parte más alejada de las histéricas mujeres que se peleaban por tocar sus musculos sudorosos.

-Un tequila, por favor- le dije con una sonrisa a la camarera (Alena), mientras le tendía a la joven un billete-. Quedate con el cambio.

Mientras esperaba mi tequila me dispuse a observar al streaper. Tenía que reconocer que el muchacho no tenía ningún desperdicio, pero no me gustaba esa clase de tipos que vendían su cuerpo de esa manera. Vale, admito que en ocasiones usaba mi propio cuerpo, pero más como un incentivo. Lo mio era diferente.

Clave mi mirada un segundo en el bulto que tenia el muchacho entre las piernas, sin duda no tenía desperdicio.

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3:05:00 a. m.
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septiembre 2008