Marek Rozenhal
domingo, 7 de septiembre de 2008









Marek Rozenhal corre por las azoteas de algunos pisos de Praga en paralelo al río Moldava. Al ver que se acercaba al final de la azotea coge impulso y salta con todas sus fuerzas. Sabe que no llegará a la azotea siguiente pero cuando está en el punto más alto de su salto desaparece dejando tras de sí un humillo azulado. Un instante después aparece unos metros delante en la misma posición, listo para caer sobre la azotea del edificio siguiente. Grita y sigue corriendo a toda velocidad. Es el ejercicio de casi cada noche. Viste con ropa deportiva negra y se tapa media cara con una braga de cuello negra.
Entonces frena apretando los pies contra el suelo en un suave derrape. Coge aire mientras sonríe. Se siente libre en aquel gran circuito que es la noche de Praga. Hoy está algo cansado. Se apoya en la barandilla y observa el río. En un puente ve a un hombre (Alexander). Al ver que tiene el coche a un lado, a Marek le da la sensación que se le ha averiado. Toma aire de nuevo, salta y se deja caer al vacío por un callejón. Se teletransporta al suelo, en el mismo callejón vacío. Se guarda la braga en la mochila y corre a ritmo footing. Sale del callejón y cruza la calle hasta llegar al hombre. Le desespera correr tan lento.

-Disculpe, ¿problemas con el coche? ¿Puedo ayudarle? -pregunta con una amplia sonrisa

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4:15:00 p. m.
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septiembre 2008