Alena Hajek
domingo, 7 de septiembre de 2008
[Night Club "La Conejita"]
Ese día parecía bastante ajetreado. No había pasado ni dos horas desde la apertura del Night Club y ya estaba lleno del todo. Como si estuviera haciendo ejercicio, Alena recorría la barra de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, sirviendo copas y preparando combinados. Finalmente, una compañera entró a relevarle. Salió fuera del local, aún vestida de conejita y se encendió un cigarrillo. Con total tranquilidad, Alena se lo fumó, sentada sobre una silla que habían depositado previamente las chicas del Night Club ahí, para sentarse en los descansos. Cruzó las piernas y se limitó a mirar a la calle.
Praga no era, para nada, una ciudad tranquila por la noche. Pero, ajena a los seres sobrenaturales, Alena creía que era porque estaban siempre de fiesta. Cuando acabó el cigarrillo, maldiciendo los escasos minutos de descanso, Alena entró de nuevo y cogió una bandeja de aluminio, para servir las copas en las mesas. Eso era mucho menos extresante, al menos para ella, porque a veces le hacían sentarse y escuchaba todo aquello que tenían que decir esos borrachuzos...
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