Donovan Sarka & Monika Dusek
lunes, 8 de septiembre de 2008

[ Callejón ]
Primera Parte *

Donovan se giró a mirar a la mujer que había salido como de la nada. Pudo reconocerla como la que le había hecho dudar de sus capacidades, la que había imaginado como su presa. Se relamió en cuanto ella pasó de largo, y pasó la lengua por cada uno de sus dientes, poniendo especial énfasis en sus colmillos. Caminó detrás de ella, con estilo, pero acelerando el paso para no perderla.

-Gracias, muñeca-dijo mientras se situaba a su derecha-. Es la primera vez que te veo en el club. ¿Eres nueva por aquí?

Sin duda, ya tenía cena. La chica llevaba la palabra "presa" grabada con sangre en la frente. "Sangre...", pensó Donovan al analizar aquella expresión, volviendo a relamerse.

- No te importa - dijo Monika manteniendo la sonrisa. Apenas se sorprendió cuando Donovan se situó a su altura, pues se esperaba algo así.

Le miró de reojo y observó cómo se relamía, y su sonrisa se acentuó aún más. No habían salido aún del callejón cuando la chica se paró lentamente, y giró para mirarle. Le resultaba realmente extraño tenerle tan cerca ahora, mirándole a los ojos. Puso los brazos en jarra y ahora fue ella la que se relamió.

- ¿Acabaste ya de trabajar? Apuesto que aún queda gente dentro con ganas de volver a verte...

-Una chica dura-comentó Donovan al aire cuando se detuvo-. Oye, oye, no me muerdas. Claro que he acabado, por eso te sigo. ¿Sabes? No imaginé para nada que fueras la primera en acercarte... Se agradece. Ya casi me da miedo preguntar, pero ¿tienes planes?

Él sabía que no era de las fáciles, y eso le gustaba aún más. Fuera como fuese, no se podría resistir a él. Tenía hambre, y esa noche no iba a quedarse famélico.

- Por eso me sigues... - repitió entonces Monika y clavó un dedo delicadamente en el pecho de Donovan - Ahora parece que me ha surgido uno - contestó con una media sonrisa. - Pero estoy demasiado cansada, algunos trabajamos de verdad, ¿sabes? - añadí mientras reanudaba el paso - Quizás otro día...

-Venga ya, espera...-le pidió el chico poniéndose delante con gestos de las manos- Lo mío también me cuesta, ¿eh? Mira, no es tan fácil hacer este tipo de cosas delante de la gente...-se desabrochó los botones que le quedaban, pese al frío, y abrió la camisa. Después sujetó la mano derecha de la chica y se la puso en el pecho- Pocos tienen el honor de hacer esto, considérate afortunada-después acercó la boca a su oreja-; la cama la pongo yo... No sabes cómo me pones.
Aunque no lo aparentaba demasiado, sin duda era mayor que lo que él aparentaba, pero eso nunca había sido un obstáculo. La comida no tiene edad.

Monika sonrió, aún con su mano en el pecho del chico. Bajó la cabeza al escuchar las palabras de Donovan, y la levantó para poder mirarle a los ojos.

- Soy mayor para ti, ¿no crees? - dijo pasando su dedo índice desde el pecho hasta el vientre del vampiro - No miento cuando digo que estoy cansada... - añadió mientras con la otra mano agarraba su camisa y tiraba levemente de él para quedarse muy cerca de su boca - Muy cansada... - susurró para después morderle suavemente el labio inferior.

Sonrió una vez más y se alejó de él para seguir caminando hacia el final del callejón.- No me sigas... - le advirtió en voz alta aunque con un tono burlón.

Donovan se quedó encogido de hombros viendo cómo se alejaba. ¿Ella iba a hacerle trabajárselo tanto? "Venga ya, tal y como me estás dejando no voy a poder dejarte ni una gota de sangre...".

-¿Me estás provocando para que lo haga?-preguntó sin poder evitar morderse el labio inferior donde ella lo había hecho. Se lo pensó dos veces, pero fue detrás de ella de nuevo- También sé dar buenos masajes, puedo hacer que se te pase el cansancio sin ningún problema...

"Para siempre", completó mentalmente, todavía a cierta distancia de la chica, pero acercándose. Ya era un poco tarde, y sin duda le resultaría difícil encontrar otra presa. O la convencía por las buenas, o...

-Mi casa está aquí al lado. Venga ya, no me digas que estás tan vieja que no puedes permitirte algo así. Pero si no debes de tener más de 25...-trató de convencerla de nuevo el vampiro, comenzando a desesperarse.

- ¿Cómo has dicho? - preguntó ella parándose de sopetón - Puedo permitirme lo que me de la gana... - dijo girándose para mirarle.

Le estudió el rostro, y recortó la poca distancia que los separaba. Sin dejar de mirarle a los ojos comenzó a abotonar la camisa abierta.- Vas a coger frío... - susurró esbozando una pequeña sonrisa antes de girarse para seguir caminando - ¿Dónde dices que está tu casa? - preguntó de golpe, saliendo del callejón. Monika no podía negar que aquella situación le agradaba.

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septiembre 2008