[ Calles de Praga - Casa Donovan ]
2ª Parte *
El chico sonrió complacido, sin dejar de seguirla, y se puso a la delantera en la curva, girando hacia la derecha mientras caminaba hacia atrás para no perderla de vista.
-Ese edificio de allí...-le indicó señalándolo hacia atrás. Estaba tan sólo a unos pasos del trabajo.
"Por fin, joder", pensó ya a punto de explotar. Llegaron al momento al portal, y abrió con un rápido movimiento de llave.
-Las damas primero-se ofreció- Por cierto, vivo en el ático...
- Gracias... - murmuró ella mientras se internaba en el portal, y se encaminaba hacia las escaleras. - ¿Ático dices? Mejor ascensor... - murmuró más para sí misma que para el chico, y avanzó hasta el ascensor, cuyo botón apretó. - ¿Haces mucho ésto de trarte a las histéricas a tu casa? - preguntó mientras se abrían las puertas del elevador - No hablo por mi, por supuesto... ¿Ático, no? - recordó mientras pulsaba el acceso al último piso.
Se encaró al espejo del interior, y tras comprobar que iba bien se apoyó en él mientras ascendían, sin quitarle ojo a
Donovan.
Donovan la observaba de vez en cuando mientras hablaba. Entonces se le ocurrió a
Monika lo de ir en ascensor, y no le dio tiempo a replicar. Prácticamente lo había metido ahí por la fuerza. Mirando al espejo fijamente, aprovechó que ella estaba apoyada en él. No podía permitir que se diera la vuelta de nuevo y lo viera; o, mejor dicho, no lo viera. Y aún por encima era el último piso...
Se acercó rápidamente a ella, sin mediar palabra, y la agarró de la cintura con una mano y de la nuca con la otra, en un intenso morreo. Procuró que no se apartara de él, tenían que subir un par de pisos más sin darse la vuelta o estaría perdido...
Aquello
Monika no se lo esperaba. Antes que pudiera reaccionar,
Donovan la atrapó en sus brazos y selló su boca con la suya. No pudo qué menos que corresponderle y pasar los brazos por detrás de su cuello. - Realmente encantador... - murmuró relamiéndose mientras las puertas se abrían de nuevo y ella tiró de él hacia fuera. - Bien, tú dirás, ¿izquierda o derecha?
El vampiro, todavía un poco exaltado, se la llevó sin soltarla, dándole suaves besos en los labios. La condujo subiendo unas últimas escaleras, ya que para llegar al ático el ascensor no servía, y allí abrió también la única puerta, llevándola agarrada y cerrando la puerta con el pie detrás de ellos. El lugar no era demasiado amplio, pero para una persona sobraba. La puerta principal daba al salón, donde ahora se encontraban. Estaba todo bastante ordenado, aunque el polvo en sitios altos y abundaba. La condujo por el pasillo donde había varias puertas, y se metieron en la única habitación.
-Es aquí...-le indicó mientras encendía una luz nítida, rojiza, dejando ver la cama bastante grande con sábanas de seda. Otras cosas no, pero en eso no reparaba en gastos: era lo que más usaba
Donovan.
Se tiró en la cama bocarriba, comenzando a quitarse la camisa. Sin duda, no pensaba comer hasta haber disfrutado con la chica. Era lo mínimo que se merecía alguien que se había resistido tanto.
La bruja contempló cómo el chico se tumbaba y comenzaba a deshacerse de la ropa. Lo primero que hizo ella fue aparcar el abrigo a un lado y quitarse los zapatos. Andó descalza hasta cama y se subió de rodillas encima de
Donovan. - ¿Es seda? - preguntó mientras pasaba su mano por las sábanas - Tienes buen gusto... - añadió mientras se inclinaba sobre él y comenzaba a besarle.
Sus manos acariciaron el torso con delicadeza, y repararon en lo fría que estaba su piel, cosa que antes achacó al frío del exterior.- Estás helado... ¿no tienes frío?
-Para nada, siempre suelo estar un poco frío. Aunque me vendría bien que me ayudaras a entrar en calor...-le pidió desnudándose y besándola al mismo tiempo.
[...]
Donovan aún estaba sobre la chica, sudoroso. Se apartó aun lado, y dejó reposar su cuerpo; había sido una gran noche. y lo mejor aún estaba por llegar.
-¿No soy perfecto?-preguntó una noche más, mirándola a la cara. Aún faltaba bastante para el amanecer, tenía tiempo, pero también hambre- Para que veas que la edad no importa, cariño...
Se giró hacia ella, y pegó la cabeza a su cuello. Podía sentir el bombear de la sangre en las arterias, casi podía hasta olerla, sangre fresca fluyendo por su cuerpo... Se lo lamió lentamente, poco a poco, disfrutando antes de lo que iba a hacer. Entonces abrió la boca, rozando sus colmillos con su piel...
Monika respiró entrecortadamente, aún conmocionada por lo que acaba de pasar, y terriblemente cansada. ¿Cuánto se había prolongado? Eso debía de estar pensando ella.
- Eres más que perfecto... ¿Cómo aguantas tanto? - dijo al tiempo que él se giraba hacia su cuello - Perfecto... - repitió mientras pasaba una mano por su pelo.
Sintió su aliento en el cuello, y le miró de reojo. Unas marcas cerca de su hombro reclamaron su atención. Apenas podía concentrarse, el cuello era su punto débil, pero aquellas marcas... Encajaban perfectamente con...
- Chss chss... Ey... - dijo obligándole a mirarle a la cara - No te conviene morderme... - añadió fingiendo una sonrisa.
El chico la miró desde donde estaba, sin moverse. Tenía el codo apoyado en la almohada, y la cabeza en la mano; todavía se relamía los colmillos ahora crecidos, ansioso por probar su sangre.
"¿Cree en los vampiros? Pensaba que hoy en día a todos les parecían leyendas... Y aún por encima no se asusta... Me encanta, necesito su sangre...", pensó haciéndosele la boca agua de tan sólo pensarlo.
-Vamos, nena, no me quieras dejar así. Se supone que no importa como seas por fuera, sino por dentro. Anda, no me compliques las cosas...-le dijo sin dejar de mirar su cuello, mientras se rozaba el labio inferior con la punta de los caninos- ¿No te pone haberlo hecho con un vampiro? ¿Que pruebe tu sangre? Es tan... fantástico.
Volvió a ponerse encima de ella, sin forzarla, y acercó de nuevo la cabeza a su cuello en un segundo intento.
- No, no... - insistió ella separándolo de nuevo - Cielo, no forcemos las cosas. Quedémonos solo con el polvo y olvidemos este descubrimiento. ¿te parece?
Continuará...Etiquetas: Donovan Sarka, Monika Dusek